lunes, 3 de mayo de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
domingo, 16 de noviembre de 2008
Actualidad
El club de la lucha.
martes, 4 de noviembre de 2008
1000 vidas
Sólo hace falta tener un poco de imaginación para verse junto a los Egipcios, descubrir la fabricación de las pirámides o la belleza de Cleopatra. Discutir con los antiguos filósofos, ver el avance tecnológico de principios de siglo, la revolución industrial, la Londres victoriana... toda época y lugar esconde algo interesante y romántico; si me lo permiten definirlo así. Una sensación diferente. Como decía Punset en una entrevista que le hicieron en El intermedio cada perona es única, es decir, nunca jamás habrá una persona igual que otra, con las mismas caracteristicas, experiencias, recuerdos, inquietudes... ¿No os gustaría ver todo eso en vuestra memoria? sería como tener el conocimiento infinito. Aunque... ¿realmente es algo deseable?
A mi me da mucho que pensar. Despues de este galimatías filosófico y estas pequeñas reflexiones que a uno le da por escribir y compartir con los poquitos lectores que se pasan por aquí... voy a hacer una pregunta mucho más concreta realcionada con el tema. Seguro que os la habéis replanteado más de una vez, ¿Es esta vuestra época? ¿Desearíais haber nacido en otro lugar, en otro tiempo? Yo soy incapaz de elegir una fecha y un lugar... ni siquiera elijo el actual.
Un Saludo.
Nota: He modificado los comentarios, ahora están integrados en el propio bloque del artículo (si estáis en el artículo no en la página principal), así es más sencillo y rápido para todos.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Niño hasta los 50
Era estupendo levantarte por las mañanas, desayunar y ver los dibujos hasta que pasaban a buscarte para jugar al fútbol. Sin nada que estudiar ni obligaciones. Con un balón: la persona más feliz del mundo. Sin él, también. Con 100 pesetas eramos millonarios y nos comprábamos un buen saco de golosinas. La ropa la traía mamá y no había que ir casi nunca a comprarla, sólo de vez en cuando porque... "es que ya no sé ni qué talla usas", en esos momentos no había forma de escaquearse. Yo creo que me sirvió la ropa de prenatal hasta los doce por lo menos XD.
Las horas pasaban sin darnos ni cuenta montando el fuerte de playmobil, la casa de soltero o la base militar de los soldaditos. Eso cuando no estaban por ahí los Gi Joe's.
También estaban los juegos esos que iban por temporadas como los bolindres, la peonza, los tazos... que anda que habré gastado horas con los malditos tazos. Luego ya me dirás para que diablos quieres 200. Para nada, para fardar nada más...
Ahora bien, ¿Por qué hemos de descartar todo eso? Lógicamente no te vas a poner a jugar a los bolindres o a ver los digimón -que dicho sea de paso eran mejor los pokemon :P- me refiero más al espíritu infantil. Al, como dicen en las películas, niño que llevamos dentro. No estaría bien que el niño esté siempre fuera, lógicamente hay momentos en los que se necesita de cierta serenidad y madurez pero bueno, creo que ninguno de los que leéis sois tontos y me entendéis (algún tonto se colará.. xD).
Pasando la típica época adolescente o pre-adolescente de 13-14 años, que quieres ser grande, crecer y olvidar todo lo relacionado con lo infantil, se llega a un punto de retorno. Donde se vuelve a valorar aquella época y se intenta, al menos de cuando en cuando, revivirla. Ya sea jugando con un niño, haciendo el gamba con los amigos... yo creo que se tenga la edad que se tenga, seguiremos llamando a los timbres y saliendo a correr (con menos frecuencia que cuando éramos los críos toca pelotas claro. Yo conozco treintañeros que son niños grandes, y cuarentones. Y a más de un abuelo que es peor que un adolescente.
Ahora, los señores de 30, 40, 50... comentarán algo del tipo...¡qué sabrá un enano que no tiene ni los 20! Pues eso, nada. Ya os respondo. Sólo espero que cuando no sea tan joven, siga siendo un niño a ratos, un joven de 40, un adolescente de 50 años o un veinte-añero de 60.
(Fdo: Peter pan... nono es broma ¿eh? XD)
¡Saludos!
sábado, 5 de julio de 2008
La paradoja del Barbero.
Leyendo por internet, me encontré algo que me llamó mucho la atención. Es una adaptación de la famosa paradoja de Russell que no había leído nunca. Y es bastante curiosa. Yo, como amante de los juegos de palabras y paradojas matemáticas intenté resolverlo. No lo conseguí, pero la solución que leí es bastante interesante.
En un lejano poblado de un antiguo emirato había un barbero llamado As-Samet diestro en afeitar cabezas y barbas, maestro en escamondar pies y en poner sanguijuelas. Un día el emir se dio cuenta de la falta de barberos en el emirato, y ordenó que los barberos solo afeitaran a aquellas personas que no pudieran hacerlo por sí mismas. Cierto día el emir llamó a As-Samet para que lo afeitara y él le contó sus angustias:
- -- En mi pueblo soy el único barbero. Si me afeito, entonces puedo afeitarme por mí mismo, por lo tanto no debería de afeitarme el barbero de mi pueblo ¡que soy yo! Pero si por el contrario, no me afeito, entonces algún barbero me debe afeitar ¡pero yo soy el único barbero de allí!
El emir pensó que sus pensamientos eran tan profundos, que lo premió con la mano de la más virtuosa de sus hijas. Así, el barbero As-Samet vivió por siempre feliz.
Este pequeño cuento, tiene cierta explicación lógica, que pondré en algún momento. Mientras, podéis pensad y sorprenderme.
jueves, 19 de junio de 2008
Un cuento...
Se cuenta que unos chicos mayores le tomaban el pelo a otro más pequeño. Le ofrecían una moneda de cinco céntimos y una de diez, dándole a elegir entre las dos y quedarse con la que él quisiera. El pequeño siempre elegía la de cinco "porque era más grande". Los mayores le daban la moneda y se reían de él por ser tan ingenuo.
El juego se repetía una y otra vez y en todas las ocasiones el pequeño elegía la moneda de cinco centavos "porque era más grande", y los mayores siempre se la daban mientras se reían de él.
Un profesor que se dio cuenta de lo que estaba pasando, sintiendo pena del pequeño, le preguntó: ¿Es que no sabes que la moneda de diez centavos vale más?
-Por supuesto- contestó el niño
-Y entonces ¿Por qué sigues eligiendo la de cinco?- le preguntó el profesor
-Porque si escojo la de diez ya no me ofrecerán más dinero.
El consejo:
El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota delante de un idiota que aparenta ser inteligente.
(Visto en http://maldicion-sisifo.blogspot.com)
