martes, 1 de febrero de 2011

1984

Mi regalo de reyes, el libro 1984 de Orwell, ha resultado ser un documento que consigue plasmar de una manera impresionante, las máximas de la sociedad actual. Es cierto que las acciones del gobierno que actúa en la sociedad orwellineana son extremas, pero los valores, lo que hay detrás, define perfectamente el modelo moderno.

Hablo de un libro escrito en las Islas británicas allá por el 1947/48 . Una época marcada por el pasado/presente de los dictadores europeos, por lo que no es de extrañar que la ideología fuera la que se plantea en el texto que pondré a continuación.


Pero también resultó claro que un aumento del bienestar tan extraordinario amenazaba con la destrucción -era ya, en sí mismo, la destrucción- de una sociedad jerárquica. [...]

Si la riqueza llegara a generalizarse, no serviría para distinguir a nadie. Sin duda era posible imaginarse una sociedad en la que la riqueza, en el sentido de posesiones y lujos personales, fuera equitativamente distribuida mientras que el poder siguiera en manos de una minoría, una pequeña casta privilegiada. Pero, en la práctica, semejante sociedad no podría conservarse estable, porque si todos disfrutasen por igual del lujo y ocio, la gran masa de seres humanos, a quienes la pobreza suele imbecilizar, aprenderían muchas cosas y comenzarían a pensar por sí mismos; y si empezaran a reflexionar, se darían cuenta más pronto que tarde que la minoría privilegiada no tenía derecho alguno a imponerse sobre los demás, y acabarían barriéndoles. A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.[...]

A continuación otro que impacta si cabe más. Podemos aplicarnos la moraleja de la historia en estas próximas elecciones. O en las siguientes. O en las posteriores a las siguientes, y desde luego en todas las pasadas.

Durante todo el tiempo que se tiene noticia, probablemente desde finales del periodo neolítico, ha habido en el mundo tres clases: los Altos, los Medianos y los Bajos. [...] Los fines de estos tres grupos son inconciliables. Los altos quieren quedarse donde están. Los Medianos tratan de arrebatarles sus puestos a los Altos. La finalidad de los Bajos - cuando la tienen, porque su principal característica es hallarse aplastados por las exigencias de la vida cotidiana -, consiste en abolir todas las distinciones y crear una sociedad en que todos los hombres sean iguales. Durantes largos periodos los Altos parece que se encuentran muy seguros [...], entonces son derrotados por los Medianos, que llevan junto a los a los Bajos porque les han asegurado que representan la libertad y justicia. En cuanto logran sus objetivos abandonan a los Bajos y los relegan a su antigua posición de servidumbre, convirtiéndose ellos en Altos.

Sin siquiera terminar de leer el libro -y seguro que no llego a conclusiones equivocadas- he llegado a una conclusión: debería ser un libro de lectura obligatoria.

Estos fragmentos no son el estilo habitual del libro pues forman parte de un manuscrito que lee el protagonista. La historia se hace mucho más amena que esta reflexión política/social que transcribo. Animo a leerlo a todo aquel que le apetezca saber un poco más sobre la sociedad.

Termino con una frase muy buena que puede describir la situación actual de cualquier país, digamos: España.

Hasta que no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema.


Un saludo, amigos.

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